codex calixtinus ilustracionCodex Calixtinuscodex calixtinus encuadernacion

Robo de la Obra

Las llaves se encontraban puestas en la caja fuerte donde se guardaba el libro, del siglo XII, de un valor incalculable y que además no estaba asegurado.- Los responsables del archivo catedralicio tardan varios días en descubrir el hurto .

El Códice Calixtino o Codex Calixtinus, un libro del siglo XII de valor incalculable, ha desaparecido de la Catedral de Santiago de Compostela, en lo que puede ser uno de los hurtos más importantes de patrimonio histórico y artístico de España. La ausencia del códice, que se guardaba en una caja fuerte del archivo, se descubrió el martes por la tarde, aunque la sustracción se produjo la semana pasada, según fuentes policiales. La pieza no estaba asegurada, según ha confirmado a la prensa el deán, José María Díaz, que reconoce no saber si el seguro general contratado para la Catedral cubre el hurto del libro.

El Códice Calixtino se guardaba en una cámara, a la que se "accede continuamente", con otros volúmenes, "lo más valioso", que consultan habitualmente dos investigadores del archivo de la Catedral. Solo estas dos personas y el deán, José María Díaz, pueden entrar con libertad en la sala y consultar el códice, un libro del siglo XII de valor incalculable. Tanto, que no está asegurado. Díaz ha confirmado esta mañana en una comparecencia ante la prensa que el conjunto de pergaminos carecen de un seguro propio y, aunque hay uno general para la Catedral, no saben si cubriría el hurto de un ejemplar tan valioso. Con ocasión de una de las exposiciones de arte religioso de Las Edades del Hombre, en 1990 en Burgos, la organización de la muestra solicitó exponer el códice, pero un seguro ad hoc reclamaba entonces 1.000 millones de pesetas. El volumen, "que nunca se lleva a la sala de investigadores", solo salió en dos ocasiones de la Catedral, para dos exposiciones, la última en 1993 y tan solo permaneció un par de días en la exhibición, ya que después fue sustituido por un facsímil.

El deán no ha querido aclarar ningún punto sobre la seguridad de la cámara donde se guardaba el documento "por recomendación" de la policía, aunque sí ha confirmado que la puerta no fue forzada, como se informaba esta mañana cuando se supo que la cámara donde se guardaba tenía las llaves puestas. Díaz ha relatado que el martes a última hora, uno de los investigadores "echó en falta" el códice y dio aviso al propio deán. "Lo buscamos entre cuatro empleados para cerciorarnos que no estaba en la caja fuerte ni tampoco en las estancias adyacentes", ha explicado.

A continuación, dieron aviso a la policía, que se personó en la Catedral sobre las 22.00 h. La denuncia oficial se produjo ayer por la tarde. "El cabildo se siente víctima de un robo y una tremenda ilegalidad", ha dicho. El deán no ha querido verbalizar ninguna sospecha sobre la posible autoría del hurto. "Si lo sé no lo digo, si sospecho de alguien no lo digo. Primero, porque es pecado hacer juicios temerarios y, en este caso, y si es un juicio temerario interior para este fin puedo formularlo pero nunca manifestarlo.

El que se lo llevó, sabía de qué se trataba, de su incalculable valor y cómo llegar a él". "El cabildo ha sabido conservarlo durante 800 años, nos sentimos víctimas de un tremendo atentado", finalizó. Las pocas personas que tenían acceso a la cámara donde se guardaba el códice ya han sido interrogadas por la policía, sin que, por ahora, se hayan encontrado sospechas contra ninguna de ellas. Pese a que el acceso a la cámara estaba bastante restringido, el control sobre las llaves era "bastante laxo", por lo que cabe la posibilidad de que algún intruso se apoderase de ellas y abriese el cofre blindado sin dificultad. El hurto (no cabe hablar de robo, al no haber existido fuerza ni violencia) se produjo la semana pasada. Sin embargo, no fue advertido hasta el martes.

Desconcertados, los responsables del archivo catedralicio pensaron que la que se considera primera y más célebre guía para peregrinos se había extraviado y la buscaron por todas partes, sin encontrar el menor rastro. Ante esa evidencia, informaron a la policía, que inició las labores de búsqueda, aunque hasta ayer no se cursó la correspondiente denuncia en la comisaría de Santiago de Compostela.
"Lo mejor que puede suceder es que el códice esté en manos de alguien que conozca su valor incalculable porque así estamos seguros de que no lo maltratará", comenta un mando policial. La Jefatura Superior de Policía de Galicia ha dispuesto "todos los efectivos que sean necesarios" para recuperar el texto, a la vez que hoy mismo se incorporan a las pesquisas dos especialistas de la Brigada Central del Patrimonio Histórico.

Especialistas citados por El Correo Gallego creen que puede tratarse de un robo por una banda organizada que podría actuar por encargo de algún coleccionista. Fuentes de la investigación citadas por la Cadena SER piensan que el ejemplar se encuentra ya fuera de España. El delegado del Gobierno en Galicia, Miguel Cortizo, ha explicado a la prensa que se han activado los protocolos europeos para controlar los mercados en los que se pueden comerciar con obras de este tipo.

El Códice Calixtino o Codex Calixtinus tiene un valor "inmenso" desde el punto de vista económico, que no podría cifrarse realmente si saliera a subasta, según varios expertos en este libro del siglo XII sustraido de la Catedral de Santiago. El cambio en las condiciones de luz y humedad y una manipulación inadecuada del códice por los ladrones preocupa a los expertos, pues puede alterar los colores de las ricas ilustraciones y causar el desprendimiento de sus páginas.

El catedrático de Música de la Universidad de Santiago Carlos Villanueva, estudioso de este apartado del códice, destaca que se trata de una obra única, quizás una de las mejores copias, si no el original, del Liber Sancti Iacobi, cuyo hurto supone "un golpe tremendo, porque es una pieza significativa y fundamental para el conocimiento de la historia". El decano de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidade de Santiago (USC), Juan Monterroso, describe el códice como un documento "único" en el fondo de manuscritos de la época medieval y "uno de los pocos ejemplares a nivel mundial", ya que, según ha precisado, existen en el mundo "tres copias incompletas" y "diferentes" al sustraído en Santiago. El catedrático de Latín y medievalista José Manuel Díaz de Bustamante coincide en que aunque el volumen sustraído "no es el primer" Códice Calixtino, "sí es el más antiguo y mejor conservado". Es el "padre de la mayor parte de los libros que sobre Santiago se conservan en media Europea", añade.

Este experto asegura que el valor del libro es tal que "equivale", desde el punto de vista literario, a lo que el Pórtico de la Gloria representa desde el punto artístico y monumental. "La pieza es irreemplazable, no tiene precio ni se puede calcular", dice Díaz de Bustamante, que ha tenido en sus manos varias veces la obra desaparecida.

Mientras, Villanueva destaca el valor de las 22 piezas polifónicas contenidas en el códice, que está considerada la primera y más célebre guía para peregrinos. "Es única desde un doble punto de vista, porque contiene piezas únicas de liturgia compostelana y, además, tiene un significado especial en cuanto que es una música de carácter universal". "Forma parte, junto con la polifonía de Aquitania y la de Notre Dame, de las primeras polifonías que se hacían en Europa desde mediados del siglo XII". "Por lo tanto, es una pieza que tiene un valor histórico y musical importantísimo", insiste.

Aparte de la sustracción en sí, la principal preocupación se centra en el riesgo de deterioro de este libro. "Con el cambio de temperatura y humedad, sobre todo en una ciudad como Santiago, corren peligro los colores de las tintas de las ilustraciones, que pueden pegarse unas a otras y quedarse desvaídos", explica la directora de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, Margarita Becedas.

Esta experta advierte de que la inadecuada manipulación del códice puede provocar que se desprendan sus páginas, y ha precisado que por suerte estas no son de papel sino de pergamino, un material "vivo" por su origen animal, más resistente y flexible, y que al contrario que el papel no se deshace ni genera hongos. "La humedad hace que el pergamino se ensanche y el libro cierre peor, pero después vuelve a su estado original", ha señalado.

Becedas cree que el destinatario de la obra es un particular, porque "este tipo de códice no se puede poner en circulación, y ningún librero bien intencionado lo cogería". Una obra tan conocida no puede ser subastada ni vendida públicamente, por lo que también corre el riesgo de ser desmembrada, aunque "lo más normal en estos casos es que se trate de una persona desequilibrada que quiera tenerlo en casa", afirma.

Fuente: El País

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